Los bioestimuladores no rellenan: estimulan la producción de colágeno propio del paciente, generando una mejora progresiva de la calidad y firmeza de la piel. Por eso son ideales para abordar la flacidez y el envejecimiento global, más que para corregir un volumen puntual.
¿En qué se diferencian de un relleno?
Un dermal filler aporta volumen inmediato y reversible. Un bioestimulador induce neocolagénesis: el resultado es gradual (semanas a meses) y depende de la respuesta biológica de cada paciente.
Cuándo indicarlos
- Pacientes con flacidez leve a moderada y pérdida de firmeza.
- Como base de un protocolo combinado, antes de rellenos puntuales.
- En planes de mantenimiento a mediano plazo.
Protocolo y conservación
Respeta el número de sesiones y los intervalos recomendados por el fabricante. Conserva el producto según ficha técnica y mantén la cadena de frío cuando corresponda. Documenta el lote en la ficha del paciente.
Contenido educativo para profesionales. Cada indicación requiere evaluación clínica individual.


